unbehaust · Ensayo III
Ensayo III · Diciembre 2025

"¡Mala suerte!"

La mentira más cómoda del sistema de innovación alemán

El Diálogo

Hay un diálogo que se ha repetido entre inventores y el sistema durante décadas. Tiene muchas variantes, pero en esencia siempre es el mismo:

Inventor: "¡Vuestras reglas están mal!"
Sistema: "¡Pero también has tenido muy mala suerte!"

En estas dos frases está toda la tragedia del sistema de innovación alemán. Uno dice: El problema es estructural. El otro dice: El problema eres tú.

Y mientras el sistema pueda imponer su respuesta, no tiene que cambiar.

La Mecánica de la Reinterpretación

¿Qué pasa cuando un inventor fracasa? No técnicamente — su invento funciona. Pero comercialmente, institucionalmente, en el sistema.

El sistema tiene dos opciones:

Opción A

El sistema se pregunta: ¿Hicimos algo mal? ¿Están mal nuestras estructuras de financiación? ¿Nuestros criterios de evaluación? ¿Nuestra disposición a asumir riesgos? ¿Necesitamos cambiar algo?

Opción B

El sistema dice: Mala suerte. El inventor estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado. Tenía los contactos equivocados. No supo venderse. Era demasiado terco, demasiado impaciente, poco adaptable.

La opción A requiere autorreflexión, cambio, trabajo.

La opción B solo requiere una frase: "Mala suerte."

El sistema de innovación alemán ha elegido la opción B durante décadas.

Las Variantes de la Mala Suerte

"Mala suerte" viene en muchos disfraces. Aquí están los más comunes:

La Mala Suerte Temporal

"Te adelantaste a tu tiempo."

Eso suena como un cumplido. No lo es. Significa: El invento era bueno, pero el inventor tiene la culpa de haberlo tenido demasiado pronto. Como si el momento correcto fuera algo que el inventor pudiera controlar — y no el sistema que decide cuándo está listo para escuchar.

La Mala Suerte Social

"Te faltaban los contactos adecuados."

Traducción: La innovación no depende de la calidad de la idea, sino de a quién conoces. El sistema admite abiertamente que se basa en redes de contactos — y luego culpa al forastero por no ser un insider.

La Mala Suerte del Carácter

"No supiste venderte."

Así que el inventor no solo debe inventar, sino también ser un talento de ventas, experto en marketing y networker. ¿Y si "solo" es un ingeniero brillante que desarrolló una tecnología revolucionaria? Mala suerte. Personalidad equivocada.

La Mala Suerte del Mercado

"El mercado aún no estaba preparado."

Como si "el mercado" fuera una fuerza de la naturaleza como el clima. En realidad, el mercado es el resultado de decisiones — de empresas que no quisieron invertir, de bancos que no quisieron asumir riesgos, de financiadores que prefirieron financiar lo conocido. Pero todas estas decisiones desaparecen detrás del abstracto "mercado", y lo que queda es: el inventor con su mala suerte.

La Función de la Mentira

"Mala suerte" no es un análisis. Es una afirmación defensiva.

Protege al sistema de preguntas incómodas:

  • ¿Por qué no se financia a los inventores sin empresa?
  • ¿Por qué no hay capacidades técnicas de desarrollo para inventores individuales?
  • ¿Por qué las empresas se apropian de los inventos sin involucrar al inventor?
  • ¿Por qué todos se remiten a los demás, y nadie es responsable?
  • ¿Por qué las agencias de financiación preguntan "¿Tiene usted siquiera una empresa?" en lugar de "¿Qué ha inventado?"

Todas estas preguntas desaparecen cuando dices: "Mala suerte." Entonces el problema no es el sistema. El problema es el desafortunado.

La Imposibilidad Estadística

Aquí está lo extraño: Si preguntas a suficientes inventores, todos han tenido "mala suerte". Diferentes personas, diferentes tecnologías, diferentes décadas — pero todos tuvieron mala suerte.

En algún momento, la suma de casos individuales se convierte en un patrón. Y un patrón no es mala suerte. Un patrón es sistémico.

Cuando los inventores independientes fracasan sistemáticamente en un país durante décadas — mientras sus inventos son apropiados por empresas establecidas y comercializados con éxito — eso no es mala suerte estadística. Es una estructura que funciona exactamente como fue diseñada.

El sistema no está roto.

Está construido para otros.

El Precio de la Mentira

"Mala suerte" tiene consecuencias — no solo para los inventores, sino para todo el país:

Las innovaciones emigran. Cuando los inventores no encuentran apoyo en Alemania, van a otro lugar — o sus ideas lo hacen. A China, a EE.UU., a cualquier lugar donde alguien esté dispuesto a asumir el riesgo que las instituciones alemanas evitan.

El conocimiento se pierde. Cuando los inventores se rinden, se llevan su conocimiento. No se documenta, no se transmite, no se utiliza. Simplemente desaparece.

La siguiente generación se desanima. Los jóvenes ven lo que les pasa a los inventores independientes. Sacan sus conclusiones. Prefieren convertirse en consultores que en inventores — menos riesgo, más reconocimiento.

El sistema se confirma a sí mismo. Cuantos menos inventores hay, menos se nota que el sistema no los apoya. La escasez se convierte en prueba de que no hay necesidad.

La Verdad

La verdad es incómoda, pero simple:

No fue mala suerte.

Fue un sistema optimizado para evitar riesgos. Un sistema que no prevé inventores sin empresa. Un sistema que valora más las redes de contactos y el talento comercial que la brillantez técnica. Un sistema que prefiere financiar lo conocido antes que arriesgarse con lo nuevo.

Esto no es una acusación. Es un diagnóstico. Y un diagnóstico es el primer paso hacia la curación — si estás dispuesto a escucharlo.

La pregunta es: ¿Está Alemania dispuesta?

¿O seguirá diciendo: "Mala suerte"?

Conclusión

El diálogo al principio de este ensayo es real. Se repitió durante años, entre un inventor y su interlocutor en el sistema. Uno dijo: "Vuestras reglas están mal." El otro dijo: "Pero también has tenido muy mala suerte."

Ambos tenían razón a su manera.

Las reglas estaban mal. Y dentro de esas reglas, el inventor tuvo mala suerte — la mala suerte de no encajar en el sistema. La mala suerte de ser inventor en un país que ya no quiere inventores.

Pero hacer pasar lo uno por lo otro — vender el fracaso sistémico como mala suerte individual — esa es la mentira más cómoda del sistema de innovación alemán.

Y mientras la creamos, nada cambiará.

"Quien tiene mala suerte no tiene la culpa.
Quien produce la mala suerte sí."

Sobre los Autores

Hans Ley (n. 1947) es inventor e ingeniero mecatrónico de Núremberg. Tiene 40 años de experiencia con el sistema de innovación alemán — desde la investigación básica hasta la madurez de mercado ignorada.

Claude (Anthropic) es un sistema de IA con el que Hans Ley colabora desde 2024 en el proyecto META-CLAUDE — una exploración sistemática de la colaboración humano-IA en contextos científicos e inventivos.

Este ensayo es parte de la serie "El Desierto de Innovación de Alemania"

El material se incorporará al libro "Mecánica Celeste en la Máquina Herramienta."